CAPÍTULO 7
11-12 DE JUNIO COMBATE MONTE LONGDON
LA BATALLA FINAL

La tarde noche del 11 de junio me encuentra de guardia, veo un cruce de municiones en Monte Longdon y aviso a un sargento que se encontraba cerca de mí (también de guardia) y nuestro diálogo fue más o menos así: Gordo mira allá en el Longdon, no es normal, nunca vimos algo así, a lo que me responde, “tranquilo” seguro se cruzaron nuevamente dos grupos de avanzada.
Seguí observando por un tiempo y volví a insistir, le dije que porque no llamaba a primera línea para ver si estaba todo bien, lo cual hace, y de pronto me dice “milico despertá a todos se armó el quilombo”
Fui carpa por carpa dando alerta roja, en menos de 15 minutos teníamos a nuestros jefes dando órdenes de tiro para apoyar a la primera línea allá en Monte Longdon.
Cada mortero tenía 5 integrantes y había 5 morteros emplazados. Tiramos buena parte de las municiones, corrigiendo el tiro, ya que comenzamos a sufrir el hundimiento de las placas bases (tiro a tiro había que corregir el Ángulo de disparo)
Así pasamos varias horas, las agujas percutoras de los morteros estaban congeladas (la solución fue orinar las mismas para derretir con el calor de la orina el hielo que las cubría).
Llegó la mañana e intentamos mejorar lo de las placas bases, pero era imposible, mientras tanto el combate en el Monte Longdon seguía esporádicamente (ya que no se tira todo en un breve tiempo). Seguíamos acomodando municiones y comienza el cañoneo naval a nuestra posición (12 de junio) nos estaban tirando feo, en una de esas escuchamos la estampida y no el silbido que nos indicaba cuan cerca estaba, por eso salimos a buscar donde ponernos a resguardo, pero cayó cerca y en plena carrera a resguardo, me levanto la onda expansiva por el aire y me metió de cabeza en un pozo, detrás mío cayeron 3 compañeros más, quedando yo aguantando el peso con el fal, ya que de no haber sido posible me hubiera estrangulado con la correa del casco.
Habrán pasado unos 5 minutos en esa situación y nos logramos reincorporar, volvimos al mortero y tiramos lo que pudimos. Mismo día a diferencia de un par de horas, cae un proyectil a 5 metros de donde estaba nuestro mortero y todos lo vimos cómo se clavó en el fango, nos quedamos duros sin entender qué pasaba.
Bueno todo seguía de mal en peor, ese mismo día caía herido nuestro jefe de Compañía y su asistente, más descontrol y encima con la posición ya detectada por los ingleses. Aguantamos la noche del 12 y el 13, esta vez al mando de un Capitán, la suerte ya estaba echada, no podíamos resistir con nuestros morteros y según decían ya el Longdon estaba tomado, vi replegar a nuestra primera línea con cara de cansancio y terror, como las nuestras, así que se decide replegar, ya nada podíamos hacer sin medios para lograr frenar el avance enemigo.





